ABANDONAR A UN NIÑO ES ABANDONAR LA ESPERANZA!!!

En este tema es posible distinguir al grupo de niños y niñas que a diario desarrollan en la calle actividades de sobrevivencia y vinculación social, de aquellos que definitivamente han pasado a vivir en la calle.
Ambos grupos se ven afectados por múltiples vulneraciones a sus derechos más fundamentales, por lo que constituyen un ámbito de intervención prioritario y desafiante para todos, en atención a la amplitud y complejidad de los problemas que caracterizan la cotidianeidad de este grupo.
En el caso de los denominados niños y niñas en la calle, quienes practican a diario diversas actividades para llevar ingresos a sus hogares, o acompañan a su madre o padre en el desempeño de tareas como el comercio callejero, por ejemplo, se da un paulatino abandono de la escolaridad, de los espacios de recreación, deportes, y en general de las actividades propias de su edad, pues el niño o la niña cumple un precario rol proveedor, y adquiere compromisos y actitudes propias de los adultos.
Por ello, tal situación exige trabajar con los adultos que debieran estar cumpliendo roles protectores y funciones parentales, y con los propios niños y niñas, quienes se encantan rápidamente con la posibilidad de volver a jugar, que les ofrece la acción de los equipos de calle y al encontrar espacios de afectividad, comprensión y diálogo.
Por su parte, la realidad de los niños y niñas de la calle es más compleja aún, en la medida que aumenta el deterioro integral y la desvinculación con familiares o adultos responsables. Así, inicialmente la intervención debe superar la resistencia de los propios niños y niñas, quienes han vivido su tiempo de "aprendizaje" en la calle, sin vacilar al momento de cometer alguna acción que implique enfrentar a otro, para asegurar su sobrevivencia; e incorporando el consumo de drogas y alcohol a su cotidianeidad.
Como se sabe, en gran medida la existencia de niños y niñas en situación de calle, es el resultado de la falta de políticas públicas específicas que aborden los problemas y exigencias que deben enfrentar las familias; de la falta de cobertura o inexistencia de redes y servicios locales en numerosas comunas del país; y de la insuficiente articulación de acciones intersectoriales en beneficio de las familias y sus hijos e hijas.

En efecto, en las historias de vida de esas familias es posible detectar la falta de respuestas y oportunidades desde las diversas instancias encargadas de hacer efectivos los derechos ciudadanos, determinando así situaciones de exclusión social que dificultan y trastocan el ejercicio de los roles parentales, coartan las posibilidades de desarrollo integral de niños y niñas, y propician situaciones de extrema vulneración de los derechos de estos, las que terminan por provocar su salida desde el hogar familiar.
Por ello, el actual abordaje de los problemas asociados a los niños y niñas en situación de calle, exige mayor análisis y estudio, y la generación de políticas públicas y programas focalizados.
PASANDO POR TODOS LOS ESTILOS DEL AMOR AL TERROR, DE LA JODA A LA SERIEDAD.


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Bea dijo
Conmovedor artìculo,primo!
3 Septiembre 2005 | 09:53 PM